Escrito por Heliana Medina

El Valle Encantado de Constanza abraza muchos encantos. Goza del privilegio de un clima distinto al del resto del país, gente de trato cálido y vastos campos de tierras fértiles, donde se cultivan papas, repollo, maíz, zanahorias y ricas fresas. Constanza conduce a cada hogar del país los alimentos que produce.

Razones suficientes para empacar una mochila y arrancar para allá.

Pocos lugares combinan tantas peculiaridades para los amantes de la naturaleza y el ecoturismo como Constanza. Desde que inicias el camino te topas con vistas panorámicas, que permiten al visitante vivir en carne propia la experiencia de palpar las nubes que rozan las montañas y vegetación de la Cordillera Central.

Constanza encanta por los hermosos paisajes que posee. 

La “Suiza del Caribe”, como también se le conoce, es un destino muy diverso.

Una experiencia imperdible que quiero destacar es el recorrido por el Ranchito de las Fresas o Fresas Ariyama de doña Senovia García, un espacio ideal para disfrutar de la exquisitez de la fresa en todas sus versiones.

Fresas Ariyama es un lugar mágico que te envuelve. Desde que llegas, Doña Senovia y su personal te reciben en el jardín repleto de pompones que cuelgan por todos lados. Un “bienvenidos” con sonrisa dulce y una estación con fresas son suficientes para que desde que pones un pie allí te quieras quedar. 

El negocio familiar busca ofrecer a los visitantes una experiencia inolvidable que pueda durar un poquito más de los 45 minutos que tardas en realizar el circuito por el invernadero de fresas.

La casona de madera con la chimenea para tostar malvavisco o marshmallows debajo de un árbol de navidad, las sillas de peculiares colores, ponchos peruanos, sombreros y la bicicleta azul, son algunos de los atributos que adornan la experiencia de visitar el lugar. Es imposible resistirse a tomarse fotos en cada rincón y plasmar memorias inolvidables.

Mientras realizas el recorrido por la casona, degustas galletas de coco con delicioso té de fresas. Luego del té pasas al invernadero de fresas donde un guía te habla sobre el arte del cultivo y te explica cómo debes cortar la fruta para no dañar la planta. Es un verdadero arte. Las fresas que recolectes las puedes comprar.

Fresas Ariyama es un lugar para toda la familia. El tour tiene un costo de $500 pesos los adultos y $300 los niños. Están abiertos de jueves a domingos. 

Historia

El proyecto de siembra de fresas en invernadero de Fresas Ariyama nació en el año 2015 en el pueblo de Constanza, con la intención principal de producir fresas para venta local.

A finales de año 2020 empezaron a recibir visitas de amigos y gente conocida, a quienes se les despertó la curiosidad de saber sobre el cultivo de fresas. Así nació lo que hoy conocemos como Fresas Ariyama o Ranchito de las Fresas.

En una segunda entrega les seguiré contando sobre la experiencia… Así que esta historia continuará. 

Nos vemos pronto!!

@helimedinaRD